Cuando hablamos de inteligencia, lo primero que nos suele venir a la mente es la capacidad lingüística, la forma de expresar ideas o argumentos, de masticar imaginaciones abstractas para manifestar una solución efectiva a un problema. La inteligencia no tiene una definición exacta y es tan variada como las habilidades que nos permiten subsistir día a día.
El lenguaje es el mayor invento de un cerebro agrandado, de un animal social, permite manifestar conceptos simbólicos (como por ejemplo los mitos). El lenguaje requiere gran parte de nuestra potencia cerebral, es el hito de las inteligencias artificiales y al igual que la vista es un "sentido engañoso" a la hora de afrontar la realidad.
Al comunicarnos queremos transmitir con palabras una idea, sensación, emoción o visualización. Resulta entonces frustrante cuando otro ser humano se queda procesando las líneas, revisando la ortografía, la sintaxis, el uso correcto de las palabras, buscando palabras rebuscadas para parecer más intelectual, culto e interesante. Al final se pierde de lo que realmente importa, el mensaje detrás de las palabras.
Hago esta entrada para reflexionar sobre lo que realmente importa en la inteligencia y la lingüística, saber contextualizar las palabras, entender qué quiere decir la otra persona independientemente de que lo diga de mil formas diferentes.
A continuación pondré ejemplos de palabras que significan cosas diferentes según el contexto, pero que muchas personas idealizan como conceptos absolutos escritos en la roca más antigua del universo.
¿El átomo es la partícula más pequeña de la existencia?
No: tienes razón, ya la ciencia ha definido qué es el átomo y ha encontrado partículas menores que lo conforman.
Si: tienes razón, un filósofo griego concibió que el mundo estaba formado de partículas tan pequeñas que serían indivisibles, las llamó átomos, esa es la definición filosófica del átomo, que luego fue tomada por la ciencia para definir algo que después se sabría que no cumple con la definición.
¡Tengo una teoría! ¿está bien dicho?
No: según la jerga científica debes decir que tienes una hipótesis, ya la teoría implica algo que se ha demostrado recurrentemente y por tanto tiene bases sólidas.
Si: en la jerga popular asociamos teoría con una idea no comprobada, así que si se utiliza esta palabra en un ámbito no científico está bien.
¿Hay animales en el parque? (supongamos hay dos niños)
Si: claro, biológicamente el humano está dentro del grupo de animales, por lo que si, hay dos animales.
No: la palabra animal (en los muchos lenguajes) fue usada desde antes de la revolución científica, para nuestros antepasados saber rápidamente si una criatura no humana estaba en las cercanías, luego taxonómicamente se usó en biología y al caer la ideología del antropocentrismo, el humano quedó en ese mismo grupo. debió inventarse otra palabra, así que coloquialmente está bien dicho, no hay animales en el parque, entendiendo el contexto.
(también se usa esta palabra como insulto ¡vos tan animal! lo que es un insulto contextualmente válido)
¡El paciente está evolucionando positivamente! ¿es correcto?
No: evolución es un concepto biológico, que no va hacia atrás o hacia adelante, se mueve en múltiples direcciones para hallar un punto óptimo en la curva de posibilidades, y lo hace a través de muchas generaciones de individuos (o sistemas).
Si: en la jerga popular asociamos evolución con progreso lineal, con una mejora o crecimiento constante, así que en un ámbito no biológico, ya es parte de nuestra forma de entendernos.
Los ejemplos anteriores son con palabras científicas ya que tienen alta discrepancia contextual, pero aplica a conceptos coloquiales de múltiples significados, como puede ser:
¡El adolescente que traté ayer anhela tener sexo! ¿le aconsejarás que busque una amante?
No: porque como psicólogo, sociólogo o ciudadano progresista me han enseñado que el sexo es más que el coito, es todo el intercambio de intimidad verbal o táctil con alguien, entonces darle la mano a tu jefe en una reunión de trabajo también es sexo, somos animales sexuales.
Si: por supuesto, sé claramente a lo que él se refiere, entiendo su instinto natural y así es como se emplea la palabra sexo desde sus inicios en la jerga popular, desnudez, coito, orgasmos.
No soy filósofo ni nada similar, pero en mis compañeros que estudian el tema, veo como cada que alguien expresa algo, en lugar de comprender lo que la persona quiere decir, se ponen a buscar palabra por palabra a ver cuál fue mal dicha, o tiene significados ambivalentes, para aprovechar ese agujero para contra-argumentar aún sin haber llegado al mensaje de fondo. Eso es más similar a competir en un juego de estrategia.
Inteligente no es ser un policía del lenguaje, es poder entender intuitiva y transparentemente lo que el otro quiere decir aún cuando le cuesta hallar las palabras para decirlo o no tenga el nivel académico para expresarlo correctamente.
Si llegaste hasta el final, verás que el escrito y todo este blog es justo un ejemplo del título, este artículo se puede resumir como: "el lenguaje es poderoso pero engañoso, siente la idea real de tu interlocutor más no te quedes estancado en la falsa idea que las corregibles palabras sugieren".
No hay comentarios.:
Publicar un comentario