Hay un dicho que dice, de buenas intenciónes está lleno el infierno, y digo que estas pueden ser inocentemente buenas o engañosamente buenas, quizá los derechos humanos calcen en la primera.
Los mismos surgen por la observación histórica de actos inhumanos cometidos entre humanos, y como somos criatura expertas en crear cosas con la mente, ideologías, dioses, reglas y demás, fué necesario inventarse un sistema moral y legal que garantice la justicia global.
La idea es muy buena, en teoría es excelente, y no hay que quitar mérito a que ha alcanzado grandes logros, o como dríamos, mejor que existan y no que falten. Pero el presente texto, desde una posición muy humana, sin pretenciónes de ser escrito por alguien experto en el tema, pues no lo soy, es una crítica a la aplicación de dicha idea, supongo además que esto ya lo han escrito más personas tal cual.
Si todos los seres humanos creyeramos y aceptaramos los derechos humanos del mismo modo en que creemos que un papel moneda tiene un valor irrefutable, la cosa pintaría bien, sería un mundo utópico de paz y empatía, soñado por gentes de todos los lugares y épocas.
El lío surge cuando los derechos humanos tienen un carácter fundamental, irrevocable por ser intrínsecamente asociados a la condición humana, son universales e igualitarios. Pero la pregunta que surge es ¿Es esto realmente eficiente a la hora de lidiar con el crímen y generar sociedades más justas?
Tristemente la respuesta de esta opinión es No, los derechos humanos en resumidas cuentas están desbalanceados, pues le dan más beneficios al victimario que a la víctima, y se convierten, junto con la ONU, en un nido de delincuentes, muchas veces impulsados por políticas que buscan dominio y poder.
Nuestras sociedades poseen miembros funcionales, personas que por su crianza, acceso a educación y recursos, están en capacidad de aceptar los derechos humanos para si (por derecho) y para otros (por deber), pero también nuestras sociedades poseen personas que por una u otra razón, por un "núcleo mental" basado en el egoísmo, la búsqueda de la gratificación propia, la avaricia y demás, son capaces de negarle los derechos humanos a otros y a la vez usarlos como defensa para si mismos.
Primera pregunta ¿Qué han hecho los derechos humanos por las víctimas? por esas personas que fueron asesinadas, torturadas, violadas, robadas, heridas, insultadas, que sus familias fueron destruídas, sus hogares saqueados o invadidos, por seres humanos desconocedores de los derechos humanos o que lo más probable sea que no les importan en lo más mínimo. Las víctimas yacen bajo tierra, caminan con la idea del fracaso de la justicia por lo que les queda de vida, son obligadas por los derechos humanos a darle la mano a sus victimarios viendo cómo estos se burlan con un falso perdón.
Segunda pregunta ¿Qué han hecho los derechos humanos por los victimarios? todo, porque cuando se encuentran acorralados ahí si acuden a sus derechos, se les da protección, alimento, techo, trabajo en las cárceles, trato humano reinsertándolos a la sociedad (lo cual si es viable en muchos casos, pero mal manejado en la mayoría), trato humano rebajándoles penas, protegiéndolos de posibles venganazas, en general, nuestra sociedad actual romantiza al delincuente, y esto lo vemos en cines y en la cultura pop.
¿Puede el victimario torturar a su víctima como si los derechos humanos de esta fueran nulos, pero una vez es capturado es protegido por sus derechos humanos? Si, pasa todos los días, en todo el mundo ¿Es justo? No ¿Sería justo una cultura de la venganza bajo el ojo por ojo diente por diente del código Hammurabi? digamos que eso en su tiempo quizá tenía una útilidad, pero hoy día tampoco estamos a un nivel intelectual como para caer en dichos pozos, por más que sea una reacción natural retribuir daño a quién le hizo daño a tus seres queridos.
Opino que los derechos humanos funcionarían mejor si fuesen una consecuencia de su aceptación, en el momento que como humano le niego los derechos humanos a otro humano, por justa consecuencia debo renunciar a los míos, pues un acto inhumano me convierte en un monstruo, al estilo de los Kaijin japoneses. Pero, tampoco podemos quedar en la nulidad, pues esto incentivaría cosas como la esclavitud, la tortura, la experimentación en humanos y demás.
Hay dos opciónes, una que sea acorde al acto cometido, una pérdida parcial de ciertos derechos, o contextualizados al juicio del caso, sin afectar otras esferas, por ejemplo, penas de cárcel más largas con trabajo que genere productividad para la sociedad, con tratos sin beneficios de ocio y demás, penas de toda la vida, o de muerte, obviamente para los casos más graves, pues siempre habrá un abanico de crímenes donde los más leves deben ser beneficiados por un buen trato y reincersión en la sociedad, creo que es necesario separar muy bien las cárceles según el tipo de falta cometida.
La otra, que se requiera un acto de reivindicación para volver a ganar derechos perdidos, pagar dinero o decir un simple "perdón" no es creíble o no vale lo que vale una vida acabada o herida, debe haber un acto de genuino arrepentiemiento, como donar un riñón, cortarse un dedo, o yo que sé, algo que implique un verdadero sacrificio acorde al delito, algo que no sea obligatorio ni forzado, sino voluntario.
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